Los beneficios de la Cámara Hiperbárica en pacientes diabéticos

Controles de cámara hiperbárica

Desde evitar una amputación a eliminar una retinopatía incipiente: los beneficios de la cámara hiperbárica.

La medicina hiperbárica –también conocida como baromedicina–  se dedica a estudiar los cambios fisiológicos y fisiopatológicos de los seres vivos al exponerse a presiones superiores a la atmosférica.   Al aumentar la cantidad de oxígeno que recibe un organismo, el cuerpo reacciona en formas que van desde desinflamar, desinfectar, curar heridas y el famoso “mal del buzo”: el síndrome de descompresión causado por una disminución brusca de la presión atmosférica. Hoy en día, se ha comprobado su efectividad para combatir y mejorar al menos 14 patologías.

La medicina hiperbárica es para muchos un área desconocida. Incluso dentro de la comunidad médica hay quienes creen que se trata de una práctica alternativa. A pesar de eso, día a día un promedio de 40 pacientes se atiende en las cámaras hiperbáricas en el cuarto piso del Hospital del Trabajador: personas que aspiraron monóxido de carbono, que sufrieron quemaduras, heridas que no han cicatrizado bien, lesiones por radioterapia, anemias severas, osteomielitis, dolor crónico, y muy especialmente, diabéticos.

Los tratamientos son largos. Al menos diez sesiones de una hora y veinte minutos cada una, en las que el paciente entra a la cámara hiperbárica, se sienta, se coloca una máscara y respira oxígeno al 100%, en un ambiente donde se ha aumentado la presión a al menos 1.5 ATM. Quienes han pasado por este tipo de medicina reportan mejorías entre la tercera y cuarta sesión, mejorías que van desde mitigar un dolor crónico hasta eliminar una retinopatía incipiente o incluso evitar una amputación. Durante toda la sesión un especialista los acompaña y asiste, para que la sesión transcurra de la forma más cómoda posible.

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En Chile, la unidad de medicina hiperbárica está a cargo de Tania Capote, quien es una de las pocas especialistas de esta área en Chile. Ella estudió en Cuba, su país natal, donde la baromedicina está dentro del plan de estudios de la carrera. En nuestro país, aún es una especialidad desconocida, motivo que genera que pocos médicos deriven a sus pacientes a las cámaras de la  ACHS: “Muchas veces los médicos envían pacientes acá como una solución desesperada, a última hora, cuando ya no se puede hacer mucho”, relata Tania.

Al ser pocos los especialistas en medicina hiperbárica, quienes saben del tema tienen mucho trabajo. Pacientes no les faltan. Llegan muchas veces por una urgencia –las cámaras hiperbáricas funcionan los 365 días del año, las 24 horas– y otras llegan derivados por médicos que han escuchado de este tratamiento. Por su parte, muchas veces los diabéticos llegan por la Asociación de Diabéticos de Chile, que hace unos años tiene un convenio con el Hospital del Trabajador. Este convenio les permite tener un tratamiento oportuno y a un precio preferencial. Tania cuenta que la sesión que se ofrece en la ACHS es la más barata de Latinoamérica. Mientras en el resto del mundo la hora y veinte minutos tiene un costo superior a los 150 dólares, con el convenio se accede a él por veinte mil pesos. Les envían pacientes cuyas heridas no sanan, que tienen riesgo de amputación o infecciones crónicas. Todas patologías en que el oxígeno hiperbárico puede ser muy importante.

Cuando llega un diabético a tratarse en las cámaras hiperbáricas nose excluye a nadie. No se abandona el tratamiento que se había seguido hasta entonces, sino que se le complementa. Se forma un equipo multidisciplinario, en que se apoyan médicos vasculares, traumatólogos, diabetólogos y nutricionistas que observan cómo los pacientes mejoran con la cámara hiperbárica. En el caso del pie diabético, por ejemplo, Tania explica: “Es es una patología compleja. El 85% de las amputaciones de pie diabético son precedidas por una úlcera. Si llega en un estado primario acá, tendrá mejores resultados que si llega en un estado avanzado. Acá hemos tenido muy buenos resultados, hemos cambiado diagnósticos: hemos recibido pacientes con riesgo de ser amputados y no han tenido que hacerlo, o se les ha hecho una amputación menor a lo que estaba indicado”.

Lo que hace el oxígeno hiperbárico es estimular la cicatrización de heridas, la formación de nuevos vasos sanguíneos, estimulando su crecimiento y el aumento de su densidad, formando una matriz vascular de buena calidad. Todo esto, conjuntamente, estimula la cicatrización y se logra cambiar el tratamiento que recibirá el paciente. Tania explica: “Hay veces en que la amputación es inevitable, porque el paciente llega en malas condiciones. Si hay necrosis establecida ya no se puede hacer nada. Pero si llega en etapa inicial, sí. De igual forma, la medicina hiperbárica mejora la retinopatía establecida, y logra que desaparezca la retinopatía incipiente”.

Exponerse a estas condiciones también contribuye a mejorar la neuropatía diabética: mejora la utilización de glucosa por parte de las células, estimula receptores de insulina y la capacidad residual del páncreas, estabilizando la producción de insulina. Además provoca una movilización importante de células madre, mejorando también la cicatrización.

Pero tal como explica Tania, las cámaras hiperbáricas no hacen magia, y es necesario que el paciente diabético que tenga una úlcera consultea su médico y así se vea si la medicina hiperbárica es adecuada para su caso. Si es así, se harán exámenes clínicos para determinar cómo será el tratamiento, cuántas sesiones serán y cómo se complementará.

Una vez que el paciente llega a la ACHS, se estudia caso por caso. No todos los pacientes son aptos para la medicina hiperbárica: la claustrofobia, una quimioterapia activa,  el neumotórax no tratado y la epilepsia no tratada son algunas de las contraindicaciones.hiperbarica-2

Para finalizar, Tania recuerda que el 70% de las amputaciones que se realizan en adultos en Chile son en pacientes diabéticos: “si hacemos un tratamiento preventivo de salvaguardar el pie diabético vamos a destinar mejor los recursos, ya sea en actividades preventivas u otras que contribuyan a mejorar la calidad de vida de los diabéticos”.

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