¿Puedo comer golosinas si soy diabético?

¿A quién no le ha pasado que cuando nos prohíben algo que nos gusta, por alguna extraña razón, lo terminamos deseando con más ganas? Pasa mucho en el amor, por ejemplo. Cuando esa persona que nos atrae no nos presta atención y uno no puede dejar de pensar (y suspirar) en ella o él. Pues bien, con la comida sucede exactamente lo mismo. En especial con las golosinas, abundantes en azúcar. A los que somos dulceros, cuando nos prohíben un postre, no nos lo podemos sacar de la cabeza y muchas veces terminamos cayendo en la tentación pero a costa de un desagradable sentimiento de culpa, lo que a la larga termina siendo peor, ya que afectamos nuestro cuerpo y nuestra mente. Por eso, nos parece necesario preguntarnos:

Si soy diabético, ¿puedo disfrutar de mis postres favoritos, sabiendo que son ricos en azúcar?

Según Elaine Magee, en su libro “Dime qué comer si tengo diabetes”, no hay razón alguna por la que los diabéticos no puedan tomar azúcar siempre que tengan presente algunas cosas:

1. Tener muy en cuenta las raciones de alimentos azucarados que se tomen. Ejemplo: medio helado o tres galletas.

2. Intentar disfrutar del postre o del capricho dulce como parte de la comida. Este aportará menos azúcar en sangre si lo combinas con otros alimentos.

3. Controlar de manera rutinaria los niveles de glucosa. Así comprobaremos el efecto negativo de los alimentos azucarados que comamos y nos hará tomar consciencia de lo importante que es la moderación.

4. Dar una pequeña caminata a paso ligero después de las comidas. Esto contribuirá a quemar calorías, lo que siempre viene bien.

A fin de cuentas, lo que debemos entender es que podemos comer dulces pero con moderación. La American Diabetes Association nos dice que si somos mesurados, y si controlamos con éxito nuestros niveles de glucosa, podemos comer un poco de azúcar sin ningún problema.

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