Los peligros del consumo de azúcar

El azúcar refinada es un simple carbohidrato (disacárido) que el cuerpo procesa fácilmente. No le acompaña ni la fibra, ni las vitaminas, ni los minerales, ni siquiera el agua; por eso se dice popularmente que, al consumir azúcar, se están ingiriendo “calorías vacías”, es decir, sin aporte nutritivo. Es absorbido a nivel intestinal de manera muy rápida elevando los niveles de glicemia inmediatamente (hiperglicemia), y si ésta no es ocupada para energía, se almacena fácilmente en forma de grasa en diferentes partes de tu cuerpo.

A este tipo de azúcar se le está llamando el “veneno blanco” por los problemas de salud que acarrea su elevada ingesta y por lo altamente adictiva que es.

Su consumo está asociado a:

  1. Obesidad y sobrepeso
  2. Síndrome metabólico
  3. Cáncer de páncreas
  4. Osteoporosis
  5. Diabetes
  6. Envejecimiento prematuro

No es necesario en nuestra dieta: la podemos eliminar por completo sin producir ningún desajuste en nuestra nutrición.

Aparte del consumo directo agregado al café, té, etc., la podemos encontrar añadida en gran concentración en productos industriales, sin darnos cuenta la cantidad en que la estamos ingiriendo. Ejemplo de ello son las bebidas, jugos, galletas, cereales comerciales, pastelería, etc.

El azúcar y la pérdida de minerales, como calcio, fósforo, magnesio, zinc, yodo, hierro

Si se consume azúcar diariamente, se produce continuamente una condición excesivamente ácida en el organismo y se necesitan cada vez más minerales de lo profundo del cuerpo para tratar de rectificar el desequilibrio. Finalmente, con objeto de proteger la sangre, el organismo extrae tanto calcio de los huesos y dientes que estos empiezan a cariarse sobreviniendo una debilidad general.

En general esta pérdida de minerales va debilitando la condición general del ser humano, bajando su sistema inmunológico y haciéndolo propenso a las enfermedades que hoy afectan a la civilización, mencionadas anteriormente.

Azúcares de buena calidad

Cuando se consumen otros tipos de azúcares, como los carbohidratos de los cereales integrales, harina integral, la fructuosa de las frutas y los sabores dulces de verduras, se produce una combustión lenta de glucosa sanguínea y sus niveles están equilibrados en la sangre, evitando de esta manera todas las perturbaciones antes mencionadas.
Es ideal el consumo de arroz integral, avena, polenta de maíz, trigo o harinas integrales y leguminosas de todo tipo, además de variadas frutas y verduras que la aportan.

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