Obesidad, diabetes y microbiota

Pies sobre pesa

Por: LN ED. Beatriz Ríos Gómez

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la obesidad como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud (1). En México, la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012 encontró una prevalencia de obesidad en personas adultas del 32.4%, siendo más alta en el sexo femenino (37.5%) que en el masculino (26.8%) (2). En cuanto a la obesidad infantil, la prevalencia fue de 17.4% para niños y 11.8% para niñas entre los 5 y 11 años de edad. Para jóvenes de 12 a 19 años fue de 14.5% en hombres y 12.1% en mujeres(3).

El tracto gastrointestinal, y en particular el intestino, hospeda a una extensa y diversa cantidad de bacterias a las que se les denomina microbiota, la cual tiene diversos efectos inmunológicos, fisiológicos y metabólicos, en el organismo de una persona.

En los últimos años, se ha demostrado que existe una correlación entre la microbiota intestinal y la obesidad. En el año 2004, Bäckhed y colaboradores reportaron la relación que existe entre la acumulación de grasa y la microbiota intestinal (4). En el estudio que realizaron se observó un aumento del 47% en la acumulación de grasa corporal (sin haber aumentado la cantidad de alimentos) en ratones sanos a los que les habían trasplantado una microbiota deficiente. Ahí surgió la hipótesis de que la composición de la microbiota intestinal aumenta la extracción de energía de los alimentos, lo que produce un aumento de la grasa corporal.

El efecto de la microbiota intestinal en la obesidad se debe a las actividades metabólicas de las bacterias, que tienen la capacidad de extraer energía a partir de los alimentos (5).

Diversos estudios han puesto de manifiesto que enfermedades como la diabetes tipo 2, la enfermedad cardiovascular y la obesidad, conllevan alteraciones notables en la microbiota (6). Por tal motivo, en estas enfermedades caracterizadas por un desequilibrio en la composición bacteriana de la microbiota intestinal en comparación con el patrón considerado normal, los probióticos son una estrategia prometedora.

Existen pocos estudios realizados en humanos con el fin de investigar si la administración de probióticos ejerce efectos protectores sobre las disfunciones metabólicas asociadas con la obesidad. Sin embargo, los hallazgos indican que la modulación de la composición de la microbiota intestinal podría ser de utilidad como estrategia de intervención para tratar y prevenir la obesidad, así como los trastornos metabólicos asociados.

Es necesario que continúen las investigaciones para identificar a las bacterias que favorezcan o puedan prevenir la obesidad, así como la dosis y tiempo de administración, las condiciones nutricionales de las personas que las reciban, y muchos otros factores que se deben tener en cuenta antes de su empleo como método terapéutico.

Bibliografía:
1. Organización Mundial de la Salud. Obesidad y sobrepeso. 2012 Disponible en: http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs311/es/. Acceso 1 Ago 2013.
2. Instituto Nacional de Salud Pública. Encuesta Nacional de salud y nutrición 2012: Evidencias para la política pública en salud. Disponible en: http://ensanut.insp.mx/doctos/analiticos/ObesidadAdultos.pdf. Acceso: 20 May 2015.
3. Instituto Nacional de Salud Pública. Estado de nutrición, anemia, seguridad alimentaria en la población Mexica 2012. Disponible en: http://ensanut.insp.mx/doctos/ENSANUT2012_Nutricion.pdf. Acceso: 20 May 2015.
4. Bäckhed F, Ding H, Wang T, V-Hooper L, Young-Koh G, Nagy A, F. Semen-kovich C, I. Gordon J. The gut microbiota as an environmental factor that regulates fat storage. PNAS USA. 2004; 101(44):15718–15723.
5. Cruz S, Melendez A, Reyes P, Chavaro D, Azaola A, Mayorga L. Impact of obesity in the population and its relation with the gut microbiota. Rev Mex Cienc Farm 45 (2) 2014: 9-15.
6. Prados A, Gómez S, Nova E, Marcos A. El papel de los probióticos en el manejo de la obesidad. Nutr Hosp. 2015; 31 (1): 10-18.

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