Concentración: ir hacia donde quieres ir

Cuando uno empieza a alimentarse con mas cuidado y respeto, inevitablemente comienzan a aparecer muchas preguntas que nos orientan a conocernos a nosotros mismos. Empezamos a pensar y preguntarnos a la hora de la alimentación: ¿qué es lo mejor para mi? y rápidamente esa pregunta empieza a empapar otras áreas de la vida: qué es lo mejor para mi en el trabajo, en mis relaciones, en mis rutinas, etc. 

Así es como uno se encuentra con que vivir conscientemente, necesariamente pasa por conocernos. Vivir consciente es estar consciente de uno mismo. El problema es que vivimos en un sistema social, económico y político que todo el tiempo nos marea con las ofertas y estímulos abundantes, y llegamos a creer que necesitamos y queremos todo, y hasta llegamos a sentirnos mal cuando tenemos que restringir el consumo de algo.

Creo que así nuestras energías se diluyen, terminamos dando palos de ciego para cualquier parte, y nuestros deseos más genuinos y sencillos se nos pierden, hasta llegar a ignorar qué es lo cada uno necesita para estar tranquilo y en paz.

Cada vez irrumpen más diagnosticados con el famoso déficit atencional, y claro, cómo vamos a poder concentrarnos en un foco si tenemos miles de estímulos dando vueltas por ahí. Sin embargo aunque sea difícil, creo que vale la pena intentarlo y trabajarlo. La concentración no sólo sirve para estudiar, si estamos concentrados permaneceremos siempre fieles y conectados con nuestras propias necesidades y sueños. 

El yoga, la meditación, ayurveda, respiración, deporte, música, etc… tenemos muchas herramientas a nuestro alrededor a las que podemos acudir para aprender a concentrarnos. Poder estar en silencio, tranquilos, quietos, y enfrentar ese vacío que se presenta, es lejos lo más saludable. Aunque amemos el movimiento y seamos inquietos y curiosos, todos necesitamos concentrarnos para poder dirigir nuestros pensamientos, esfuerzos y energía hacia donde queremos ir. 

Hace unos años atrás un maestro de meditación me dijo algo que me quedó para siempre, me preguntó: ¿tú sabes correr?, le dije sí. Y él me dijo: Pero yo no te veo corriendo todo el tiempo, también caminas, también te sientas, también te acuestas…. Igual es con la mente, no porque sepas pensar y enrollarte, tienes que estar haciéndolo todo el tiempo.

Parece sencillo, pero es todo un trabajo, sin embargo los frutos son inmediatos; cuando estás concentrado tienes más energía, tomas decisiones más asertivas, te cuidas más, manejas la ansiedad, estás más estable emocionalmente, ¡y hasta las posturas de yoga te resultan! jejjeje… 

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