Guía para padres: ¿Cómo controlar la diabetes infantil?

¿Por qué a mi hijo? Es la pregunta que se hace un padre cuando recibe la noticia. La detección de la diabetes sigue un patrón claro, aumento de las ganas de orinar, incremento de la sensación de sed y de hambre, pérdida de peso, fatiga… En la mayoría de los casos se acaba en la sala de urgencias de un hospital con cifras de glucosa en sangre por encima de 500 mg/dl.

La diabetes se ha vuelto cada vez más común. La mayoría de las personas con diabetes, alrededor del 90%, son tipo 2, un tipo de diabetes que aparece en la edad adulta. En la infancia, el 95% de los casos son diagnosticados como diabetes tipo 1. Este tipo de diabetes afecta cada año a unos 1.000 nuevos niños en España.

La diabetes infantil es una enfermedad crónica que bien gestionada permite llevar una vida normal, evitando la aparición de problemas asociados a largo plazo y, por lo tanto, mejorando la calidad de vida.

Gestionar el día a día

Cuando aparece la diabetes en un niño, los padres irremediablemente también tienen diabetes. Gestionar el día a día incluye tener que aprender a contar hidratos de carbono, a realizar controles de glucemia cada pocas horas, a inyectar insulina coincidiendo con las comidas, a vigilar la actividad física. En definitiva, deben sumergirse dentro del mundo del autocontrol.

A todo esto, hay que sumarle la aceptación de la enfermedad, una situación psicológicamente dura, que necesita del apoyo del personal sanitario, médicos endocrinos, psicólogos y los educadores. Estos últimos juegan un papel fundamental en la gestión de la diabetes.

Un niño con diabetes debe continuar con su vida normal en la medida de lo posible: sus juegos, sus aficiones, su deporte y, como no, su colegio. Acudir al centro escolar puede suponer un problema si este no dispone de profesionales sanitarios. La solución pasa por cambiar al niño de colegio, o que uno de los padres deje de trabajar. Algunas Comunidades Autónomas disponen de normativa que obliga a los centros a disponer de personal para tratar niños con diabetes, aunque no siempre se cumple.

Tratamiento de la diabetes infantil

El tratamiento diario de la enfermedad pasa por un control realizado en una primera fase por los padres, hasta que los niños pueden llegar a ser autónomos. La diabetes basa su tratamiento en tres pilares básicos: la alimentación, la medicación y la actividad física.

  1. Alimentación en la diabetes infantil

Es importante mantener horarios de comidas regulares, sin saltarse ninguna.

En primer lugar, el educador (con ayuda de los padres) debe establecer las pautas de ingesta de hidratos de carbono. El objetivo no es eliminarlos de la dieta, ya que se trata de nutrientes esenciales que hay que aprender a reconocer y calcular (su educador puede proporcionarle tablas de composición con estos datos). Para ello, una báscula de cocina puede ser la mejor aliada. Los azúcares refinados y los alimentos que los contengan deben ser muy limitados.

El uso de edulcorantes puede ser de ayuda, si bien no conviene abusar de ellos, ya que se trata de aditivos que, para el peso de un niño, es relativamente fácil superar las dosis diarias aconsejadas. Por ejemplo, los polialcoholes, habituales en las “chuches”, bollería o helados sin azúcares añadidos, pueden ocasionar diarreas.

El resto de la dieta debe ser variada, apostando por frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, carne, pescado y huevos.

Las elaboraciones deben ser ligeras y con poca grasa. Vamos, una dieta variada y equilibrada como la que debería seguir cualquier persona, tenga o no diabetes.

     2. Medicación en la diabetes infantil

La diabetes infantil se apoya en el tratamiento con insulina, la hormona que ha dejado de producirse en el páncreas, fundamental para regular los niveles de glucosa en sangre. Las dosis son establecidas por el endocrino y adaptadas atendiendo a las glucemias que se tengan antes de las comidas. En la actualidad hay dos tipos de insulina, una de acción rápida, que se inyecta antes de las comidas, y otra de acción lenta, que tiene un efecto a largo plazo (12 o 24 horas), que permite mayor control de glucemias entre las comidas.

    3. Actividad física en la diabetes infantil

Es fundamental la ayuda del ejercicio físico para controlar los niveles de azúcar en sangre. Es sabido que los niños que practican de manera regular ejercicio requieren de menor cantidad de insulina. Además, el ejercicio establece en el niño unos hábitos saludables.

En un futuro cercano

Llegaremos a ver, quizás algún día, que los trasplantes de células beta productoras de insulina pueden acabar curando la enfermedad. Hasta entonces y gracias a la tecnología, a día de hoy, las personas con diabetes pueden acceder a insulinas inteligentes, bombas de insulina, sensores de glucemia que evitan los numerosos controles de azúcar, catéteres que evitan los pinchazos, etc.

Lamentablemente, la mayoría de estos avances que mejoran la calidad de vida de un niño con diabetes no son cubiertos por la seguridad social, lo que puede suponer un fuerte desembolso económico para las familias.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.