El proceso digestivo

El sistema digestivo es el responsable de transformar el alimento ingerido en moléculas asimilables. El conjunto de estas moléculas: Glucosa, ácidos grasos, aminoácidos, vitaminas, agua y minerales (estos 3 últimos no necesitan digerirse) conforman un «paquete» llamado nutrientes.

Los nutrientes pueden:

1. Ser utilizados inmediatamente por las células.

2. Ser almacenados para su uso posterior (muchos tejidos funcionan como depósitos de energía).

Aquellos componentes de los alimentos que no pueden ser correctamente degradados o absorbidos reciben el nombre de residuos, los que siguen su camino hacia el intestino grueso para ser posteriormente expulsados del organismo.

¿Cómo llega el «combustible» a nuestras células?

Imaginemos lo siguiente: Nuestro cuerpo es un gran país conformado por pequeñas ciudades al costado de las distintas rutas que lo atraviesan.

Cada ciudad es un sistema y/o órgano del cuerpo y las rutas son las arterias, algunas de gran calibre, como las autopistas. De éstas nacen otras rutas cada vez más angostas las que finalmente se transforman en las calles de las ciudades.

Las arterias por donde transita la sangre, transportando los nutrientes, van dividiéndose y achicándose hasta convertirse en capilares. Estos son como «pequeñas arterias» que entran en contacto con cada célula.

De esta forma, la sangre recorre el total de nuestro organismo, transportando el oxígeno que respiramos y los nutrientes absorbidos.

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Para que el organismo funcione bien, debe poder reponer la energía que gasta y almacenar la que no usa para tenerla de reserva. Este proceso, parte del proceso digestivo, se conoce como metabolismo.

¿Quieres saber qué es metabolismo y cómo está regulado? ¡Haz click aquí!

Fuente: Diabetes sin miedo, aprender para no temer. Leon E. Litwak. Del Hospital Ediciones 2010.

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